Personalidad esquizoide: La soledad como estilo de vida

Los momentos de soledad suelen ser una oportunidad para el autoconocimiento, pero ¿Hay personas que eligen un estilo de vida solitario por deseo propio?
personalidad esquizoide

El trastorno de la personalidad esquizoide es un trastorno poco común en la población, pero que tiene rasgos con los cuales algunos individuos pueden identificarse. De esta manera, la escasa conexión con relaciones sociales y la incapacidad de expresión emocional son sus principales características. Pero veamos a profundidad sobre qué consiste este trastorno.

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¿Qué es el trastorno de la personalidad esquizoide?

En primer lugar, solemos entender que la personalidad es un conjunto de comportamientos, sentimientos y pensamientos que, sumados, hacen a un individuo y que utiliza para expresarse y adaptarse a la vida. De esta forma, la personalidad es la que diferencia a unos de los otros, considerándose una personalidad «normal» una que está dentro de la media estadística.

Eso no significa que lo «anormal» sea necesariamente una patología o el diagnóstico de un trastorno. Sin embargo, los trastornos de la personalidad van más allá de la desviación estadística en lo que respecta a comportamientos normativos. A su vez, siendo caracterizados por el deterioro de las capacidades de autocuidado de una persona, y hasta dificultades adaptativas. Uno de estos trastornos es entonces el trastorno de la personalidad esquizoide.

Suele ser definido como un patrón de desconexión del sujeto a las relaciones sociales e interpersonales, con un déficit para la capacidad de expresión emocional. En otras palabras, estos sujetos suelen verse a sí mismos como autosuficientes. Por lo que suelen desarrollar un comportamiento tendiente a la soledad. Asimismo, ven a los demás como no necesarios o potenciales intrusos que pueden arremeter con la estabilidad emocional que cree que tienen. Así que tienden a aislarse, a ser reservados e introvertidos, con interacciones limitadas, y un nulo interés a las actividades sociales.

Posibles causas y factores relacionados con la personalidad esquizoide

No existen pruebas concluyentes sobre una causa específica del trastorno de personalidad esquizoide. Como todos los trastornos de la personalidad, se asume que sus causas son multifactoriales. Así que siempre se tienen en cuenta los factores biogénicos, como la herencia. Hasta desórdenes genéticos, descontroles neurohormonales y déficits neurológicos.

Por otro lado, también  se consideran los factores psicosociales y de crianza del individuo como determinantes. Por ejemplo, la falta de estimulación y vinculación sensorial durante los primeros días de vida ha demostrado ser un factor predisponente. Igualmente, un ambiente familiar en el cual sus miembros se relacionan de forma aislada, o no se relacionan en sí, también es una causa probable.

Y por supuesto, por relación estadística, es más probable que un padre con trastorno esquizoide crie a su descendencia con estos patrones de comportamiento. Lo que resultará en más miembros de la familia que imitan estos patrones esquizoides, asumidos como su «normalidad».

Características

Según los criterios del CIE-10, el trastorno de la personalidad esquizoide se caracteriza por los siguiente:

  • Incapacidad para sentir placer (Anhedonia)
  • Frialdad emocional, desapego o embotamiento afectivo.
  • Incapacidad para expresar sentimientos de simpatía y ternura, o ira hacia los demás.
  • Respuesta pobre a los elogios o las críticas.
  • Poco interes por las relaciones sexuales.
  • Actividades solitarias acompañadas de una actitud de reserva.
  • Marcada preferencia por actividades solitarias y la introspección.
  • Ausencia de relaciones personales íntimas y de mutua confianza, que se limitan a una sola persona o al deseo de poder tenerlas.
  • Marcada dificultad para reconocer y cumplir normas sociales.

 

 

Por otro lado, autores también han identificado algunas características patológicas, que conllevan a un deterioro de algunas o varias de las esferas vitales del individuos:

  • Comportamiento insensible, que hace que sean poco atractivos para los demás, promoviendo la desvinculación social.
  • Conciencia perceptiva disminuida o exclusión de las posibilidades de aprender de las experiencias sociales.
  • Inactividad social o actividad dedicada únicamente a las actividades laborales o familiares.

Subtipos del trastorno de personalidad esquizoide

Según las características y rasgos de una persona con trastorno esquizoide, es posible determinar uno de los cuatro subtipos:

Personalidad esquizoide lánguida

El rasgo predominante de este patrón de comportamientos es el depresivo y la carencia de vitalidad. Pero también se caracteriza por una forma insípida de relacionarse con los demás. A su vez, falta de iniciativa social, aplanamiento afectivo, fatigabilidad y debilidad motora.  Es decir, los individuos con estos rasgos suelen experimentar la vida como algo monótono. Lo cual conlleva a una incapacidad para mostrar entusiasmo o experimentar placer.

Personalidad esquizoide embotada

La característica principal de esta clase de sujetos es la compulsión con una deficiencia emocional. Igualmente, usualmente son incapaces de experimentar una emoción intensa, y se mantienen en la emocionalidad aplanada. Es decir, sin sentir suficiente alegría o suficiente ira.

Personalidad esquizoide distante

Los individuos con este patrón de personalidad comúnmente han sido sometidos a hostilidades o rechazo en sus pasados. Por lo que reaccionan con retirarse de forma que se reduzca la probabilidad de ser tratado negativamente. Sin embargo, aun tienen expectativas y deseos de establecer relaciones y experimentar emociones intensas, pero han aprendido que eso puede conllevar a sentimientos negativos.

Por otro lado, también suelen ser dependientes de ciertas relaciones familiares, asumiendo un papel periférico o distante. Lo cual les hace incompetentes socialmente y poco autónomos. Además de tener baja autoestima y una autoimagen negativa.

Personalidad esquizoide despersonalizada

Estos sujetos comparten características con aquellos que presentan trastorno esquizotípico de la personalidad. Puesto que, al estar absortos en sí mismos, contemplan una realidad interna que los lleva al aislamiento. No concretan ideas, pero tampoco emociones ni pensamientos, y desvinculan todos estos aspectos entre los suyos y los de los demás.

Perspectiva cognitivo-conductual de los trastornos de personalidad

Como todo desorden de la personalidad, no hay un tratamiento o «cura», por lo que la intervención se basa en brindarle al paciente herramientas para que tenga la mayor calidad de vida. Por lo tanto, la terapia cognitivo-conductual se basa, más allá de las manifestaciones estandarizadas del trastorno, en las necesidades particulares de los sujetos.

De esta manera, Aaron Beck fue uno de los primeros terapeutas enmarcados en esta corriente que se dedicaron en los tratamientos específicos de los trastornos de la personalidad. En su caso, se focalizó en brindar técnicas cognitivas sobre las estructuras sintomáticas, focalizadas en los esquemas cognitivos de los pacientes. En este sentido,  según Beck, la mayoría de los pacientes con estos trastornos con suelen darse cuenta de los mismos ni de sus esquemas disfuncionales.

 

Beck señalaba que dichos esquemas suelen ser aparentemente funcionales al principio, pero a corto plazo. Estos recaen en pensamientos automáticos manifestados en determinadas situaciones, y conllevan a una respuesta o estrategia de carácter conductual, emotiva o fisiológica. Dichos esquemas son totalmente inflexibles, y han estado presentes tanto tiempo que el paciente ya no considera que son un problema.

Intervención cognitivo-conductual del trastorno esquizoide

En el caso de los individuos esquizoides, es común las creencias básicas o esquemas sean cuestiones como; «Necesito mucho espacio», «Las demás personas no son necesarias, me siento mejor solo» o, incluso, «Las relaciones personales son desastrosas». Creencias provenientes de un patrón de aprendizaje previo, y que recaen en una conducta manifiesta o estrategia del aislamiento en frente de dichas situaciones. Por lo tanto, la meta es eliminar dichos esquemas contrastándolos con la realidad.

¿Cómo hacer eso? Desde la perspectiva de Beck, se debe identificar los esquemas o creencias nucleares que motivan los patrones de comportamiento desadaptativos del paciente. Para esto, técnicas de modificación cognitivas como el razonamiento realista y lógico, la reestructuración esquemática, el descubrimiento guiado y la reinterpretación de los esquemas son eficaces. Pero lo son más aún cuando se unen con técnicas conductuales.

De tal manera, que técnicas comportamentales eficaces para individuos esquizoides son las siguientes:

  • Programación de actividades de dominio para realzar la eficacia personal y validar el éxito de las experiencias modificadas.
  • Ensayos de conductas, modelados, entrenamiento y dramatización de habilidades sociales.
  • Entrenamiento de relajación y distracción conductual en momentos de ansiedad por una amenaza.
  • Exposición in vivo para acompañar al paciente en un escenario problemático y abordar los esquemas disfuncionales en el contexto.
  • Encargos graduales de tareas relacionadas con habilidades sociales.

 

Por otro lado, la relación terapéutica durante el tratamiento cognitivo-conductual también es sumamente relevante. Puesto que conlleva a una interacción social que provocará experiencias emocionales. Siendo la perfecta estimulación e introducción a los procesos emocionales que requiere el paciente. Por último, los síntomas de anhedonia y aplanamiento emocional también pueden tener mejorías con el tratamiento psiquiátrico adecuado. Al mismo tiempo que también puede ofrecer mejores y prolongados progresos al trabajo terapéutico.

Referencias

 

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