Baja autoestima y fanatismo: ¿Cómo se relacionan?

¿Cómo se relacionan estos dos conceptos? A continuación, se explica como a menor autoestima, mayor puede ser el fanatismo de una persona.
baja autoestima y fanatismo
baja autoestima y fanatismo
Foto de Jcomp en Freepik.

Tener baja autoestima trae múltiples consecuencias negativas en la vida, como por ejemplo la falta de confianza en uno mismo. Algo que está relacionado con ser más propenso a caer en ideas radicales y adoctrinadas. Aunque suene alejado de la realidad, la baja autoestima y el fanatismo han demostrado ser dos rasgos de la personalidad que suelen venir juntos. A continuación, lo explicaremos con mayor detalle.

¿Qué es la autoestima?

La autoestima se define como el nivel de apreciación que hacia nosotros mismos, nuestras capacidades, virtudes, defectos, entre otras. De esta manera, la autoestima se va desarrollando a lo largo de la vida, dependiendo de la interacción de nuestros factores internos junto a los factores externos. Pero principalmente, suele ser el resultado de la crianza de un individuo, así como las primeras ideas que tiene con respecto a sí mismo. 

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Comúnmente, autoestima suele “medirse” como alta o baja autoestima. Teniendo a una alta autoestima como un nivel positivo y saludable de apreciación hacia sí mismo. Mientras que una baja autoestima correspondería a un bajo nivel de apreciación, llegando a punto totalmente patológico.

¿Cómo se produce una baja autoestima?

Las personas no nacen con una apreciación negativa de sí mismos, todo esto suele ser el resultado de múltiples factores ambientales. Por ejemplo, recibir una educación basada en regaños, comparaciones, y maltrato tanto físico como psicológico, suelen ser promotores de baja autoestima. Todos estos factores pueden estar presentes dentro de la familia, o del entorno en general, pero son determinantes de igual forma en la autoestima de un individuo.

Por otro lado, no son necesarios las agresiones para que una persona desarrolle baja autoestima en su vida. Solamente hace falta una crianza que no impulse la autonomía para que alguien desarrolle estos rasgos. De esta manera, una familia que cría a sus hijos para que sean inseguros e incapaces de enfrentarse a los obstáculos, es una familia que disminuye la confianza de sus hijos en sí mismos.

Es así como tanto un ambiente violento como ambiente sobreprotector pueden ser causantes de la baja autoestima. Ambos son ambientes opresores que acaban con el autoconcepto y autoconfianza de una persona. Cuestiones que le harán más propenso a tener sesgos mucho más arraigados, y a ser influenciado más fácilmente por falsas autoridades.

¿Qué es el fanatismo?

El fanatismo se define como la admiración, o preocupación desbordada hacia una persona o entidad en específico. Dicha admiración llega al punto de la obsesión en el cual las personas creen que esa entidad es la verdad absoluta en todos los aspectos. Sin embargo, otras características pueden ser las siguientes:

  • Estas personas se rigen por determinada ideología, imitado y/o actuando como esta señale.
  • Suelen descartar o desmeritar el razonamiento e ideas diferentes.
  • Actúan y se expresan con violencia ante ideas distintas, o a la defensiva para defender a sus ídolos. 

Asimismo, el fanatismo suele ser relacionado desde un punto de vista religioso, debido al comúnmente llamado “fanatismo religioso”. El cual es encontrado en los más acérrimos creyentes y en el sectarismo. Sin embargo, el fanatismo también está presente en la admiración desbordada hacia otras figuras, como por ejemplo cantantes, deportes, personajes políticos, entre otros.  

¿Cómo se relacionan la baja autoestima y el fanatismo?

Ya se ha dado un breve preámbulo de dos conceptos que parecen distantes. Pero es que la baja autoestima y el fanatismo pueden estar más relacionadas de lo que parecen. En primer lugar, una persona con baja autoestima comúnmente busca la aprobación de un grupo de personas, con el propósito que dicha aprobación le genere un falso sentimiento de orgullo personal.

También es común que busque un individuo con una personalidad fuerte, con un grupo con creencias marcadas, para tener un sentido de pertenencia en algo. Para mantener estos sentimientos, la persona hará todo lo posible para seguir perteneciendo a ese grupo. Desde cambiar su apariencia, personalidad e incluso realizar actos que antes no haría, con tal de recibir aprobación dentro del grupo.

Es así, como la personalidad propia puede ir siendo desplazada, y reemplazada por las creencias a las que se aspira copiar. Igualmente, las creencias prestablecidas, como las religiosas o políticas, implican para estos individuos una oportunidad a no ser autónomos ni impulsa el razonamiento. Puesto que no han sido criados con autonomía, y posiblemente en un ambiente opresor, las ideologías radicales que les dicen exactamente qué hacer y cómo comportarse son sus zonas de confort.

¿Cómo evitar esto?

La primera forma de evitar la anterior situación es promoviendo una crianza basada en valores universales, como la tolerancia y el respeto. Pero también, que esté basada en el autoconcepto y autoimagen positiva, de una manera en la cual el individuo pueda identificar sus propias cualidades, pero también deficiencias sin sentirse avergonzado. Igualmente, el aprendizaje de los conceptos del bien y el mal son cruciales, puesto que así no tendrán que recurrir a ideas radicales para definir dichos conceptos.

Por último, la familia debe hacer entender a los más pequeños que el mundo puede ser cambiante y hostil. Pero que tienen las herramientas y fortalezas para valerse por sí mismos, sin tener que recurrir a ideales. De igual manera, esto se relaciona con la invitación a usar el razonamiento para cuestionar el mundo en cuanto a sesgos. Sin embargo, todo esto hace referencia a una crianza basada en instaurar una buena autoestima, pero nadie es demasiado viejo como para no poder desarrollar una autoestima positiva.

En el anterior caso, siempre es posible pedir ayuda profesional para mejorar la autoestima. En este sentido, la terapia cognitivo-conductual es ideal a la hora de identificar los sesgos que han afectado los conceptos de sí mismo por toda una vida. Además de introducir el razonamiento para combatir dichas ideas, y aprender a vivir con ideas más apegadas a la realidad, alejadas del fanatismo.

Referencias