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Terapia cognitivo conductual: ¿de qué se trata?

La terapia cognitivo conductual es una de las más empleadas por los terapeutas, y la que mejores resultados demuestra frente a la mayoría de los casos.
Terapia cognitivo conductual

La terapia cognitivo conductual (TCC) es una de las favoritas, son muchos los psicólogos que la emplean. Esto se debe a que resulta efectiva en una gran cantidad de casos. Sin embargo, a veces es tomada a la ligera, y no se aplica de la manera correcta. En este artículo revisaremos como aplicar adecuadamente esta popular terapia.

¿De qué se trata la terapia cognitivo conductual?

 

Se trata de un tipo de terapia que deriva de los modelos conductistas, pero que al mismo tiempo se le han incorporado métodos teórico prácticos de la psicología cognitiva. En términos muy sencillos, podríamos decir que la terapia cognitivo conductual es un híbrido de dos de las modalidades terapéuticas más laureadas en la historia.

Además de eso, esta forma de abordaje terapéutico demuestra que el ser humano no es únicamente conducta, ni tampoco únicamente procesos mentales; sino que ambos conceptos son importantes para el entendimiento y tratamiento de las diversas patologías psicológicas. El ser humano es un todo, y debe abordarse de ese modo.

El postulado principal del modelo cognitivo conductual consiste en cambiar los patrones de pensamiento disruptivos, y remplazarlos por unos adaptativos;  de manera que el sujeto, motivado por la nueva forma de pensar, pueda cambiar su comportamiento y de ese modo su realidad. Para esto se empleara la reestructuración cognitiva.

El psicoterapeuta deberá ser capaz de establecer el rapport de forma adecuada con el paciente, para conseguir que este se sienta cómodo de hablar sin tabúes sobre los temas de su vida que lo angustian. En este tipo de terapia el discurso del paciente es de suma importancia, ya que sera el mismo quien llegue a las conclusiones por medio de la interpelación del terapeuta.

¿En qué principios se basa la terapia cognitivo conductual?

 

Como ya hemos mencionado anteriormente, este modelo terapéutico esta basado principalmente en el modelo conductista, específicamente en el conductismo radical de B.F Skinner. Lo cual le aporta un manto científico a los procesos terapéuticos de este modelo, y hace posible evaluar mediante la observación directa la evolución de cada caso.

Por otra parte también tenemos el lado cognitivo de esta terapia, el cual esta basado en los modelos que enfatizan la importancia de los aspectos mentales del ser humano; los cuales son inobservables. Estos modelos afirman que la conducta es producto de procesos internos en la psique de los individuos.

La conducta y el pensamiento se influyen mutuamente, no se puede separar un aspecto de otro. En épocas anteriores existió un intenso debate sobre cual aspecto era más determinante, actualmente esta claro que ambos representan una influencia significativa en la vida de las personas.

Las acciones (conducta observable) influyen sobre la manera de pensar (procesos mentales), y a su vez, esta influye sobre las mismas acciones. Los terapeutas cognitivo-conductuales no tienen dudas de que eso sea así, por lo que se enfocan en cambiar el sistema de creencias de sus pacientes; aplicando el dialogo socrático, pero también por medio de tareas conductuales que procuran la creación de nuevos hábitos.

 

Principales diferencias con el conductismo

 

Queda claro que el conductismo es el precedente directo de la psicoterapia cognitivo conductual, y que aún se mantienen muchos de sus postulados. Pero es importante aclarar cuales son las principales diferencias entre ambas corrientes. En primer lugar, la rigidez en cuanto a las técnicas terapéuticas es notablemente distinta en ambas.

El conductismo radical afirma que todos los individuos pueden ser condicionados en base a estímulos del medio ambiente, que proporcionaran una respuesta predecible. No se toma en consideración la capacidad de procesar la información de manera abstracta. En la terapia cognitivo conductual, la toma de decisiones tiene un papel importante.

Terapia cognitivo conductual

El espacio que existe entre el estimulo y la respuesta que da el sujeto, es donde se encuentran los procesos mentales involucrados en la toma de decisiones. Ese espacio, el cual no es tomado en consideración por la corriente conductual, es donde los cognitivo-conductuales hacen mayor hincapié. Cuando se trata de personas, ningún estimulo garantiza una respuesta exacta.

En resumen, podemos decir que las principales diferencias entre ambas corrientes radican en la manera de entender al ser humano. Mientras el conductismo lo mira como un sujeto completamente manipulable por su entorno, la teoría cognitivo-conductual lo afianza como un sujeto capaz de procesar información y tomar las mejores decisiones.

¿Cómo aplicar la terapia cognitivo conductual?

 

Habiendo visto la definición y las corrientes que originaron la terapia cognitivo conductual, es momento de que pasemos a revisar la manera en que podríamos aplicarla. Veamos el siguiente listado.

1. Darle prioridad al rapport

Para conseguir que nuestros pacientes den por fiables las herramientas terapéuticas que les daremos durante el proceso, es indispensable que consigamos generar un vinculo de confianza. Este aspecto involucra saber manejar un lenguaje ameno, pero firme. De manera que el sujeto perciba al terapeuta como alguien con quien puede estar seguro hablando de sus problemas, pero al mismo tiempo con un aura de autoridad.

2. Emplear metáforas

Una buena manera de hacer que el sujeto internalicé mejor su realidad, y comprenda los beneficios que obtendrá si decide comenzar a aplicar cambios, es darle información mediante el uso de metáforas. El psicólogo, mediante la escucha activa y el análisis de la situación del paciente, debe ser capaz de buscar relaciones lógicas, que le permitan expresar las mejores alternativas de manera metafórica.

3. Aplicar mayéutica

Se puede entender a la mayéutica como una técnica dentro del dialogo socrático. Consiste en hacer que el sujeto sea capaz de emplear sus propias ideas para descubrir las verdades de su situación, y comenzar a buscar nuevos recursos. Todo mediante un discurso caracterizado por cuestionamientos, respecto de la situación del sujeto, dándole pie a que logre dar las mejores respuestas.

4. Asignar tareas semanales

Este punto forma parte de los aspectos conductuales de la terapia, es importante que el sujeto sea capaz de crear hábitos salúdales, que ayuden a mejorar su realidad. Para esto, el terapeuta debe identificar las áreas que requieren un abordaje inmediato y asignar tareas. La idea es que el paciente tenga un lapso de tiempo para cumplir dichas asignaciones, y luego comentarlas durante las sesiones.

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Consideraciones finales

 

Para finalizar, podemos decir que la terapia cognitivo conductual puede ser empleada para básicamente cualquier caso, y obtener buenos resultados. A pesar del surgimiento de las terapias de tercera generación, los terapeutas siempre deberían tenerla en su repertorio. Las terapias de segunda generación siguen siendo las más empleadas y aparentemente las más confiables.

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Andrés Carrillo

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Referencias bibliográficas:

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