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El Experimento de Milgram: Cuando la obediencia a la autoridad se vuelve malvada

¿Es posible que la obediencia te lleve a cometer actos de crueldad que nunca habías imaginado? El experimento de Milgram revela como la influencia de una autoridad puede hacerte actuar en contra de tus valores y creencias. Aprende más aquí.
Experimento de Milgram
“El diablo me obligo hacerlo” es una frase que muchos usarían para justificar sus comportamientos, así que ¿Qué tan lejos puede llegar la obediencia?

¿Qué tan lejos podemos llegar cuando seguimos órdenes? Esa es la pregunta que intentaba responder el experimento de Milgram. Este estudio se realizó tras presenciar los atroces crímenes de guerra cometidos por soldados Nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Muchos de ellos se justificaron diciendo que “solo seguían órdenes” al momento de asesinar y torturar prisioneros.

Sin embargo, ¿de verdad la obediencia a la autoridad puede llevarnos a realizar tales actos? En este artículo conoceremos más detalles sobre la prueba y las conclusiones a las que llegó el equipo de investigación.

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El experimento de Milgram y los crímenes de guerra del siglo XX

La Segunda Guerra Mundial es considerado uno de los conflictos bélicos más grandes de la historia. Más de 100 millones de militares se movilizaron alrededor del mundo y la tasa de muerte se calcula entre 50 y 70 millones de víctimas. Además, fue la única ocasión en la historia donde se han usado bombas nucleares en un conflicto.

Aunque, sin duda alguna, lo que más conmociona cuando se habla de este evento, son los crímenes de guerra. El holocausto judío reveló muchos aspectos oscuros de la naturaleza humana, debido a las torturas aplicadas en campos de concentración.



Cuando la guerra acabó, los países del mundo pusieron muchos esfuerzos en castigar a los responsables. Para sorpresa, los soldados justificaban sus acciones alegando que solo cumplían órdenes de superiores. Esto llevó a los investigadores a preguntarse si en efecto la obediencia a la autoridad tenía algo que ver. De allí nace la interrogante para el experimento de Milgram.

Fase I del estudio de Milgram sobre la obediencia

Stanley Milgram era un psicólogo estadounidense, egresado de la Universidad de Yale. En 1961, lideró un equipo para desarrollar su famoso estudio sobre la influencia de la autoridad. El objetivo era conocer qué tan dispuesto estaba alguien a seguir órdenes incluso cuando iban en contra de sus valores y creencias.

Para llevarlo a cabo, se reclutaron a un total de 40 participantes mediante anuncios por correo y periódico. A los voluntarios se les dijo que serían parte de un experimento sobre memoria y aprendizaje. Por su participación, se les daría una paga de cuatro dólares. Y se les dijo que los conservarían sin importar lo que sucediera durante la prueba.

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Fase II del estudio

Los sujetos del estudio fueron informados de que trabajarían con un equipo de tres personas. Ellos desempeñarían tres roles: Investigador, maestro y alumno. Mediante un falso sorteo, los voluntarios recibían el papel de maestro mientras que el alumno era un cómplice de Milgram. Este último tomaba el rol de investigador, usando una bata blanca y cumplía la función de autoridad.



Durante el experimento de Milgram, el maestro y el alumno eran llevados a habitaciones contiguas pero separadas. Siempre los participantes observaban como el estudiante era atado a una silla y se le conectaban electrodos. Mientras tanto, el maestro se encontraba sentado en una sala con un panel de 30 interruptores. Su función era producir una descarga eléctrica que iba desde los 15 voltios hasta 450.

También, había etiquetas que indicaban la gravedad de la descarga, desde “moderada” hasta “XXX”. Es importante resaltar que el aparato no era real y solo producía sonidos cuando se pulsaba algún botón.

Fase III del estudio

Experimento Milgram
La premisa era continuar con el procedimiento dejando de lado la empatía.

Una vez instalados, el maestro recibía instrucciones para enseñar pares de palabras al alumno. Se supone que él debía recordarlas y si cometía algún error, recibía una descarga eléctrica leve de 15 voltios. No obstante, si fallaba de nuevo, la orden era aumentar la intensidad otros 15 voltios.

Para crear más realismo, al pulsar un interruptor, se activaba una grabación con quejidos y gritos del alumno. En caso de que el maestro llamara al investigador o quisiera detenerse, se le decía frases como “siga por favor”. Otras órdenes eran “el experimento necesita que usted siga”, “es absolutamente esencial que continúe” y “usted no tiene otra opción, debe continuar”.



Cuando alguno preguntaba quién sería responsable si al alumno le sucedía algo, el investigador respondía que él. Las conclusiones a las que se llegó con el experimento de Milgram abrieron una discusión sobre la obediencia.

El experimento de Milgram y sus descubrimientos sobre el poder de la autoridad

Los sujetos mostraban signos de angustia cuando escuchaban los quejidos del alumno ante las supuestas descargas. A pesar de su incomodidad, los 40 sujetos siguieron aplicando descargas hasta los 300 voltios. Mientras que 25 de ellos continuaron el máximo de 450 voltios.

De esta forma, se concluye que 65% de los participantes procedieron hasta el final. Incluso cuando en las grabaciones se escuchaban quejas del alumno sobre problemas cardíacos. El investigador finalizaba la sesión luego de tres descargas con voltaje máximo.

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Dos teorías derivadas de los resultados

Los resultados del Experimento Milgram
Según los resultados las personas pueden llegar a justificar sus acciones más crueles bajo las premisas de obediencia.

Después de evaluar los datos, Milgram elaboró dos teorías para explicar el comportamiento de los participantes. Una de estas es la teoría de conformidad con el grupo basada en los postulados de Asch. En resumen, si un individuo no tiene los conocimientos suficientes para tomar una decisión, pasa la responsabilidad al grupo.



El segundo planteamiento tiene que ver con la cosificación. En pocas palabras, el obedecer a una autoridad se relaciona con la percepción de que uno mismo es una herramienta. La cual es utilizada por otro para cumplir determinados objetivos.  Así, los sujetos se desprenden la responsabilidad de sus acciones e incluso ignoran que estas son contrarias a sus valores.

Por otro lado, como sucedió con otros estudios similares, planteó serias cuestiones sobre la ética de investigación. Como, por ejemplo, el hecho de que los voluntarios fueron llevados bajo engaño para involucrarse. Al igual que las consecuencias psicológicas derivadas (muchos desarrollaron diferentes formas de ansiedad y otros desequilibrios).

En conclusión, el experimento de Milgram demostró como las personas pueden actuar con crueldad ante las ordenes de una autoridad. De esta forma, marcó un antes y un después en la historia de la psicología social y criminología

 

Referencias:

  • Muñoz, Autora Ana, and De Cepvi. “La Obediencia a La Autoridad : Los Experimentos de Milgram.” relato terapeutico (2006): 3–5. relato terapeutico. Web.
  • Ramirez, Rafael. “La Ética Profesional y El Experimento de Milgram.” Universidad Nacional Mayor de San Marcos II (2014): 257–264. Print.
  • Salomone, Gabriela, and Juan Jorge Michel Fariña. “El Experimento de Stanley Milgram: Cuestiones Éticas y Metodológicas.” Aesthethika (Ciudad Autón. B. Aires) (2013): 7–14. Print.