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Neurodiversidad: Un concepto sobre las mentes diferentes

Un concepto que ha tenido un auge reciente, pero que aun es desconocido dentro de los países de habla hispana.
neurodivergencia

Ninguna persona es totalmente igual a otra, por lo tanto, no existe el modelo del ser humano perfecto. Tan sólo lo que consideramos como un criterio de normalidad, los cuales son bastante subjetivos. En otras palabras, somos una especie llena de diversidad, o deberíamos decir ¿Neurodiversidad?

Veamos que es lo que compone este concepto integrador.

¿Qué es la neurodiversidad?

La socióloga Judy Singer fue la primera en acuñar el término de la neurodiversidad, para describir condiciones como el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad, el autismo y la dislexia. Este fue su intento de eliminar los estigmas dentro dichas condiciones. A su vez, plantea la idea de que no se tratan de discapacidades sino de diferencias neurológicas.

El objetivo de Singer era el de cambiar los enfoques y percepciones de las diversas condiciones neurológicas. Y afirmarlas como el resultado de variaciones que pueden considerarse como “normales” en el genoma humano.

Sin embargo, más que un concepto que pretende formar parte de los manuales de diagnóstico o de formar su propia tipología, la neurodiversidad conforma a un movimiento. Uno en el cual denuncia la etiqueta de las condiciones del neurodesarrollo como algo que necesita de una urgente cura. Sobre todo, en el espectro autista.

Adviniendo un cambio de paradigmas, en el cual las personas dentro del espectro no tengan que adaptarse para comprender al mundo. Sino que el mundo tenga que adaptarse, para comprenderlos un poco más.

¿Quienes entran dentro del concepto?

Podría considerarse que incluye a aquellas personas con alguna variación en sus funcionamientos neurocognitivos. Sin embargo, el paradigma de la neurodiversidad fue tomado por la comunidad de personas dentro del espectro autista en un principio. Pero otras condiciones del neurodesarrollo también han sido incluídas.

De esta forma, condiciones como el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad, la dislexia, dispraxia, discalculia y hasta para el Síndrome de Tourette. No obstante, también se ha reconocido dentro de este paradigma afecciones mentales con cierto factor neurológico, como la bipolaridad, la esquizofrenia, trastorno esquizoafectivo y trastorno obsesivo-compulsivo.

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Neurodiversidad vs. Neurodivergentes vs. Neurotípico

Hoy en día se suele hablar de estos tres conceptos dentro de un mismo contexto, con sus debidas diferencias. Siendo la neurodiversidad reconocida en la actualidad como un enfoque alternativo al planteamiento de que ciertas condiciones neurológicas son una discapacidad.

Pero ciertamente, quienes se identifican con este concepto no son llamados “neurodiversos”. El concepto asumido por el movimiento es el de persona neurodivergente. Haciendo referencia a que se trata de un individuo con una configuración neurológica atípica o fuera de los criterios de normalidad. Y que, como consecuencia de ello, son considerados a nivel social y peyorativamente como “anormales”.

Por otro lado, y en contra posición, se encuentra la palabra neurotípico. Que se trata de un término empleada por la comunidad dentro del espectro autista para referirse a aquellos sin la condición. De esta forma, hace referencia a una persona que está dentro del rango típico o promedio de la neurología humana. En otras palabras, alguien sin un diagnóstico neurológico específico o mental, que tenga algún componente neurológico.

Derechos de autor: Sharon McCutcheon

Aquí tenemos que hacer un hincapié, porque este último término no nació para referirse a alguien de manera despectiva a un grupo de personas. Se emplea como una alternativa a lo usualmente denominado como “normal”, lo cual implica que existe un grupo que no aplica dentro de dicho criterio, por ende, se asume como “anormal”. De esta forma, estos conceptos tienen la intención de aliviar ese estigma.

¿La neurodiversidad es un concepto sin bases?

El concepto de neurodiversidad es, por supuesto, bastante controversial. Se opone a que las condiciones del neurodesarrollo sean llamadas desordenes, trastornos, déficits o disfunciones. Por lo tanto, no hace falta explicar demasiado que dentro de la comunidad científica, y la población en general, hay mucho descontento con este movimiento.

En primer lugar, se trata de un movimiento sin líder y con poca investigación académica. Sin embargo, en realidad no se cuestiona lo que implica la neurodiversidad. Es decir, no hay duda de que hay condiciones neurológicas diversas y que los seres humanos tenemos configuraciones distintas, aunque sea ligeramente. Lo único que se cuestiona es el hecho de obviar que hay condiciones y déficits que si representan un trastorno clínico, que conlleva atención y un debido tratamiento.

Como por ejemplo, investigaciones que encuentran diferencias anatómicas dentro de los cerebros dentro del espectro autista. Diferencias muy relevantes como para ser consideradas un mero resultado de la diversidad del genoma humano. Sin mencionar aquellos comportamientos asociados al autismo que representan una dificultad para el individuo y para los que lo rodean.

Todo esto hablando desde un punto de vista científico. Puesto que el movimiento también tiene sus enemigos en cuanto a recepción social. De esta forma, la crítica nace a partir de la idea de que se pretende “patologizar” a los individuos considerados típicos. Por ende, nos da a pensar que…

¿Deberíamos modificar la terminología actual?

Claramente, también hay argumentos a favor, que presentan razones para modificar la forma en la cual nos referimos a las personas con una neurología atípica. De esta manera, se sugiere que se deje de estereotipar a las condiciones que se puedan considerar “neurodiversas”.

Así como hay científicos que desestiman el uso de este concepto, hay unos pocos investigadores que lo aceptan. Con ello, volvemos al mismo ejemplo del autismo mencionado anteriormente. Que puede también considerarse una condición heredable, como lo es la personalidad. Y que no es causada por un virus, lesión, entre otros. Ni tampoco hay una correlación que indique que afecte la esperanza de vida.

Pero, tanto los argumentos defensores como los oposicionistas están empatados. Lo que es cierto, es que el movimiento de la neurodiversidad promueve un sistema de apoyo alternativo. Además de investigaciones y servicios para la inclusión de las personas dentro del paradigma, que han sido afectados por los estigmas sociales en cuanto a sus respectivas condiciones.

Sin mencionar que presenta una terminología alternativa que no pretende hacer daño. Puesto que las palabras “desorden”, “trastorno” o “déficit” ya parecen estar lo suficientemente estigmatizadas, como para que alguien con estos diagnósticos pueda aceptar de buenas a primeras su condición.

Por lo tanto ¿Es necesario entonces modificar la terminología clínica para lograr tolerancia en nuestra sociedad?

Referencias