Mecanismos de defensa del yo: ¿Cómo entenderlos?

Los mecanismos de defensa son estrategias inconscientes para hacer frente la realidad.
Mecanismos de defensa
Mecanismos de defensa
Los mecanismos de defensa son parte fundamental de la teoría del psicoanálisis. Foto de Freepik.

Los mecanismos de defensa son conocidos como aquella capacidad de nuestra mente para proteger nuestra autoimagen e intimidad de emociones, de dolor o de aspectos que sin tener consciencia sobre ello suelen ser evadidos a toda costa. 

Es decir, son considerados como un mecanismo de control ante determinados estímulos que la misma psique está capacitada para reprimir o comprimir. Se conocen también como las formas inconscientes que tiene el ser humano para que las circunstancias de frustración y conflicto prevalezcan “reprimidas”. Reduciendo de este modo la ansiedad y la agresividad que nos puedan producir.

Aunado a esto, los mecanismos de defensa son aquellas estrategias que ayudan al individuo a frenar el malestar o los recuerdos dolorosos. Sobre todo, de ciertas vivencias y los sentimientos relacionados a ellas. Sin embargo, en algunos casos, estas habilidades defensivas del YO funcionan como garantía a la supervivencia del individuo a nivel emocional. 

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Clasificación

Ahora bien, estos mecanismos de defensa fueron propuestos por primera vez por el psicoanalista Sigmund Freud. Pero su hija Anna Freud fue quien ahondó sobre ellos y realizó la primera clasificación de los mismos. Es por esto que en la psicología, los mecanismos de defensa se clasifican en cuatro aspectos: Narcisistas, neuróticos, maduros e inmaduros.

Mecanismos narcisistas 

1. Proyección: este mecanismo se basa en conceder a otra persona, aspectos de sí mismo que se encuentran reprimidos. De esta forma, el individuo no los identifica como algo de sí mismos sino que los ve como característica de las demás personas.  Es decir, podría explicarse como una atribución externa, donde de esta forma, la percepción de los demás queda alterada, y suele verse en ellos “lo que desconocemos de nosotros mismos” o “lo que nos negamos a queremos ser”.

2. Negación: este mecanismo consiste en negar de forma abierta una realidad que resulta evidente. Da paso a una afirmación verbal negativa de deseos, pensamientos o sentimientos hasta que logren ser reprimidos.  Por otra parte, existe una negación conocida como negación psicótica que se trata de un caso extremo. En donde hay un notable deterioro en la capacidad del individuo para poder captar la realidad, niega lo que sucede aunque se encuentre a simple vista y a sencilla interpretación.

El rechazo de las cosas desagradables es característico de la negación.

3. Distorsión: con respecto a este mecanismo de defensa, consiste en que el individuo suele  atribuirse cualidades exageradas o distorsionadas a sí mismo o a los demás. Pero destacando el hecho que nos son reales y que no se encuentran vinculados a la realidad objetiva de la persona.

Mecanismos de defensa neuróticos 

1. Control: consiste en la necesidad del individuo de evitar a toda costa cualquier cambio ambiental y/o personal que genere alteraciones en lo que ya tiene estipulado, planeado o acordado. Estas personas se conocen como aquellas a las que no les importa manipular o utilizar frases, gestos y comportamientos para persuadir a los demás y así lograr sus objetivos.

2. Aislamiento afectivo: este mecanismo de defensa consiste en una separación entre los aspectos cognitivos y los emocionales del individuo. Es decir, se basa en separar un pensamiento o un comportamiento, con la finalidad de que la experiencia vivida se vea destituida del afecto que la acompaña.

3. Racionalización: Radica en que el individuo ofrece e intenta ofrecer explicaciones, con supuesta base objetiva y verdadera, con la finalidad de poder justificarse a sí mismo. De esta manera, justifica todas sus acciones, comentarios y comportamientos con la finalidad de darle credibilidad y veracidad.

4. Disociación: este mecanismo de defensa consiste en que algunos elementos inaceptables son anulados de la autoimagen o son negados por la conciencia del individuo.  Es decir, la disociación se caracteriza por generar una separación entre los pensamientos, la identidad, la conciencia y la memoria. Lo que le permite al individuo  escapar automáticamente de la realidad que niega aceptar. 

La disociación es característica de trastornos como la fuga disociativa y el trastorno de despersonalización.

5. Formación Reactiva: Se trata de la sustitución de comportamientos, pensamientos o sentimientos que resultan inaceptables, por otros que resultan totalmente diferentes pero son más aceptados. En este caso la expresión de ideas y emociones exageradas opuestas a las creencias, los sentimientos y las emociones que se están reprimiendo.

6. Represión: este mecanismo de defensa consiste en expulsar de la conciencia todos aquellos pensamientos y deseos que no son de agrado para el individuo. Y que de una u otra manera le generan dolor y malestar. Asimismo, Freud define la represión como “la esencia de rechazar y mantener alejado de lo consciente a determinados elementos”.

7. Intelectualización: se conoce como la desconexión de la emocionalidad a partir de la razón. Este mecanismo de defensa consiste en que el individuo se desliga de sus emociones a raíz del intelecto de una manera totalmente objetiva. De manera que la subjetividad no tenga relación con sus conversaciones, comportamientos  y acciones.

Mecanismos de defensa inmaduros 

1. Regresión: consiste en que el individuo huye de la realidad retrocediendo en el tiempo, retomando hábitos previamente superados que generan seguridad y satisfacción. En relación a esto, el sujeto deja de lado las estrategias de afrontamiento adaptadas a su edad y modela patrones de conducta más infantiles.

2. Hipocondriasis: este mecanismo de defensa enmarca fantasías sobre la idea de haber obtenido alguna enfermedad sin tener siquiera una base real. Esta persona se encuentra continuamente sometida a un análisis detallado sobre sus funciones fisiológicas básicas, pensando en ellas como una fuente de segura enfermedad biológica.

3. Fantasía: se basa en la construcción mental idealizada de una persona o situación con la finalidad de subsanar una realidad contraria y así no hacerse daño con la realidad que se niega a aceptar.

4. Somatización: este mecanismo de defensa consiste en la expresión a través de una respuesta fisiológica, ya sea dolor o enfermedad, de algo que hace daño emocionalmente. 

Usualmente estos individuos presentan quejas de forma continua de dolores y malestares de diferentes índoles. Las cuales no tienen una causa física identificable. Cabe destacar que estos síntomas, además de ser repetidos e inexplicables. También intervienen de manera negativa en los diferentes aspectos de su vida: social, laboral y personal.

5. Conducta pasiva agresiva: Consiste en que el individuo muestra agresividad de forma encubierta o disimulada. Sin embargo, esta actitud especialmente pasiva en lo que se refiere en las obligaciones esenciales que cualquier persona tiene que asumir en la vida. Los sentimientos de la persona que lo padece, se reprimen hasta el punto de que nadie a su alrededor sea capaz de notarlo.

6. Conducta impulsiva: Este mecanismo de defensa impide firmemente que la persona se detenga a reflexionar sobre los aspectos, las causas y motivaciones de su comportamiento. 

Mecanismos de defensa maduros

1. Sublimación: Es la canalización de los deseos hacia otra actividad diferente. Este mecanismo de defensa se encarga de redirigir los sentimientos reprimidos en dirección a canales que son socialmente aceptados. Por lo tanto, esto varía ampliamente del contexto sociocultural del individuo así como de otros factores que determinan su desarrollo.

2. Supresión: Aquí la persona evita intencionadamente enfrentarse o pensar en problemas, deseos o experiencias que le dan malestar.

3. Ascetismo: consiste en la evasión voluntaria de todas aquellas situaciones que producen algún tipo de gozo. De esta manera, se logra eliminando en gran parte los efectos generadores de placer de las experiencias.

4. Humor: Este mecanismo de defensa consiste en la utilización del sarcasmo y la ironía ante determinados problemas. En este sentido, el humor es considerada como la manifestación más dominante de la adaptación del individuo.

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