Enfermedad mental: concepto y características

Hoy en día, sigue existiendo gran desinformación acerca de lo que es una enfermedad mental, sus características y cómo deben ser tratadas. En este artículo, podrás conocer más detalles al respecto.
qué es una enfermedad mental
qué es una enfermedad mental
A pesar de los grandes avances, todavía hay mucho qué aprender sobre la enfermedad mental.

Una enfermedad mental es una afección que implica alteraciones en los procesos cognitivos del sujeto. Estas no solo ocasionan daños psicológicos, también lo generan a nivel biológico y social. Por lo tanto, causan una disminución significativa de la calidad de vida del paciente.

Para detectar una psicopatología se deben implementar pruebas psicológicas. Estos instrumentos determinarán la presencia de esta o no. Dichos test deben ser aplicados y evaluados por un profesional de la salud mental. El cual puede ser un psicólogo o psiquiatra. Te invitamos a seguir leyendo para conocer un poco más acerca de las patologías mentales. Y los diferentes factores que se deben considerar respecto a estas.

Clasificación de la enfermedad mental

Existen distintas formas de catalogar los trastornos mentales. Como, por ejemplo, la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) y el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). Ambas serán tomadas en cuenta a lo largo del artículo.

Es importante resaltar que, al realizar una categorización no se discrimina a los sujetos que las padecen. Más bien, se hace con la finalidad de proveer diagnósticos más precisos. Así como también mejores tratamientos. A continuación, será expuesta la clasificación de la enfermedad mental.

Trastornos neuróticos

Estas afecciones se caracterizan porque el sujeto no se desconecta de la realidad. Pero, sí se altera la percepción sobre sí mismo y de ciertos sucesos. Todo esto repercute en la tolerancia y agrado del sujeto para con los demás. Los trastornos neuróticos engloban a la ansiedad generalizada, las fobias, trastorno de pánico, estrés postraumático, entre otros.

Trastornos psicóticos

En este grupo de enfermedades se hacen presentes los delirios y alucinaciones. Por lo general, tienen carácter degenerativo y producen alteraciones en la vida social y afectiva. A esta categoría pertenecen trastornos como la esquizofrenia y el trastorno delirante. También se incluye el trastorno psicótico breve, esquizoafectivo, psicótico inducido por sustancia, etc.

Trastornos del estado de ánimo

Los trastornos afectivos son una de las formas más comunes de enfermedad mental.

Se distingue por la existencia de distorsiones en el estado emocional del paciente. Lo cual genera una incapacidad para funcionar con normalidad. Algunos ejemplos de esta categoría son la bipolaridad, depresión, ciclotimia, entre otros.

Los trastornos afectivos son bastante comunes entre la población general. De acuerdo con cifras de la OMS, alrededor de 300 millones de personas padecen depresión a nivel mundial. A su vez, aproximadamente 260 millones sufren algún trastorno de ansiedad.

Trastornos de personalidad

Un trastorno de personalidad se desarrolla cuando se tiene un patrón de comportamiento y pensamientos poco saludable. Lo antes mencionado hace alusión a un individuo con problemas para relacionarse y sobrellevar situaciones. Siguiendo esta línea, un caso bastante típico es el trastorno de personalidad antisocial. Igualmente, encontramos la personalidad paranoide y el histrionismo.

Trastornos del sueño

Son cuadros clínicos caracterizados por producir cambios en el ciclo de sueño del sujeto. Como resultado, perjudican la salud física y psicológica, y deterioran la calidad de vida. Dentro de esta categoría se halla el insomnio de conciliación y/o vigilia, siendo el más común. Otras afecciones son el síndrome de piernas inquietas y la apnea del sueño.

Trastornos de la conducta alimentaria

Este tipo de enfermedad mental altera gravemente la alimentación de la persona. Lo que repercute de manera negativa en su salud física y emocional. En este sentido, la anorexia nerviosa, bulimia o el trastorno alimentario compulsivo, son los más frecuentes en consulta.

Trastornos sexuales

Los trastornos sexuales han sido ampliamente estudiados durante años.

Con respecto a los trastornos sexuales, estos pueden responder a varias causas. Por tal motivo, se les divide en dos grupos: disfunciones sexuales y parafilias. En el primero están aquellas afecciones que ocurren en el acto sexual e interrumpen su desarrollo. Tales como la anorgasmia, el trastorno por aversión al sexo o la eyaculación precoz.

Por su parte, las parafilias consisten en fijaciones sexuales donde se involucran objetos, personas o animales. Con el objetivo de conseguir placer erótico. Muchas de estas prácticas se realizan sin el consentimiento de la otra parte y son consideradas ilegales. Además, generan un malestar clínicamente significativo en quien las padece. Por ende, entran en el espectro anormal. Aquí encontramos el froteurismo, voyeurismo, masoquismo, entre otros.

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Causas de la enfermedad mental

Las causas de los padecimientos mentales son multifactoriales. Un solo trastorno puede responder a una gran variedad de factores sociales, biológicos y genéticos. De igual modo, afectan a personas de todos los géneros y de cualquier edad.

En esta misma línea, el estrés, frustración y tensión emocional pueden ser detonantes de un síndrome psicológico. A causa del desequilibrio que esto genera en el organismo. De este modo, son comunes alteraciones como la depresión, ansiedad y otros trastornos.

Durante los últimos años, el estudio de los factores genéticos se ha vuelto más relevante. Hoy en día, se conocen diferentes grupos de genes asociados con patologías mentales. Entre estas la esquizofrenia y bipolaridad. Por último, entre las causas biológicas se encuentran diversas enfermedades físicas. Toda alteración de la salud física puede convertirse en un factor de riesgo para la aparición de trastornos mentales.

Diagnóstico diferencial de una enfermedad mental

En ocasiones puede confundirse una enfermedad mental con otros padecimientos del ser humano. Lo antes mencionado ocurre por la similitud de los signos. También por la presencia de síntomas psicológicos predominantes que encubren los físicos. De esta forma,  para hacer un diagnóstico correcto, es necesario recurrir a exámenes físicos y psicológicos. Para así poder descubrir la verdadera raíz del problema.

Comúnmente, esto sucede con trastornos neurológicos como el Parkinson o Alzheimer. Estas enfermedades ocasionan deterioro cognitivo, confusión mental y dificultad para pensar. Los cuales son síntomas típicos de muchas afecciones psicológicas. Lo mismo aplica para los trastornos endocrinos, tales como el híper e hipotiroidismo y la menopausia. Frecuentemente se muestran síntomas como insomnio, altibajos emocionales, ansiedad y en ocasiones depresión.

Por otro lado, es relevante mencionar las enfermedades infecciosas del cerebro. En este sentido, la meningitis o la encefalitis pueden manifestar confusión mental, irritabilidad, y desorientación antes o durante su detección. En último lugar tenemos las afecciones sistémicas, infecciosas e inflamatorias. Como, por ejemplo, el VIH/sida, lupus eritematoso sistémico y la mononucleosis infecciosa. Además de sus síntomas habituales, puede haber ansiedad, confusión mental e incluso depresión.

Conoce como se trata una enfermedad mental

cómo tratar una enfermedad mental
Un diagnóstico correcto es clave para tratar cualquier patología mental.

Ahora bien, para definir qué tipo de tratamiento debe recibir el paciente, es fundamental comenzar por una evaluación clínica. Para este fin se aplican exámenes mentales con la intención de dar un diagnostico que indique qué y cómo se debe tratar.

Luego de confirmar el diagnóstico del paciente, se debe delimitar qué profesionales de la salud son necesarios para el paciente. Usualmente, los trastornos mentales severos requieren de equipos multidisplinarios. En los cuales pueden estar médicos, enfermeros, psiquiatras y psicólogos. Cada uno de ellos apoyará al paciente con psicoterapia, fármacos, orientación o supervisión. Todo dependiendo del caso que este presente.

Los tratamientos normalmente son una mezcla de tratamiento farmacológico con psicoterapia. Esta última se puede trabajar de forma grupal o individual. Es necesario resaltar que no hay fórmulas únicas para tratar alteraciones mentales. Siempre es necesario estudiar cada caso como si fuera nuevo.

Como conclusión, si sospechas que tienes alguna enfermedad mental. O, si conoces a alguien que pueda padecer una de ellas, es necesario recurrir con un profesional. Ignorar este tipo de enfermedades mentales puede resultar perjudicial para la salud física y mental. De hecho, en algunos casos pueden conducir a la muerte.