¿Los psicópatas nacen o se hacen?

La psicopatía seguro es un trastorno que intriga dentro de la comunidad científica y que la sociedad encuentra interesante.
psicopatas

La personalidad es definida como un conjunto de rasgos que hacen a una persona ser como es y es lo que la diferencia de los demás. Eso es lo que hace el mundo tan vasto y diverso, al mismo tiempo que maravilloso. Sin embargo, algunos individuos son más diferentes que otros. Diferentes en un sentido que transgreden las normas que los seres humanos hemos creado para mantener nuestro bienestar. Esos individuos que comúnmente conocemos como psicópatas.

Representan a un porcentaje extremadamente pequeño de la población, pero siguen formando parte de una de las incognitas de la ciencia ¿Qué hace ser un psicópata quien es? ¿Nacen con estas características, o son un resultado de lo que les rodea? A continuación, veremos que nos dice la neurociencia.

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¿Quienes son los psicópatas?

En la cultura general se le atribuye al término de psicópata a una persona que carece de empatía, que usa la manipulación y otras clases de abuso para conseguir sus beneficios egoístas. Pero también se incluyen esas personas que sienten satisfacción por hacer daño a los demás y de tener control sobre otros seres, sin tener remordimiento por sus acciones.

Sin embargo, el término permanece en discusión en la comunidad científica por la falta de evidencias que nos permitan diferencias que persona es psicópata y quien no lo es. De esta forma, se señala más bien la descripción de “rasgos psicopáticos” o individuos “más o menos psicopáticos”. Puesto que estas personas que puedan tener estos rasgos de personalidad, posiblemente ni siquiera sean iguales entre ellas.

Claro, hay comportamientos que son “comunes” entre los llamados psicópatas. Posiblemente, la tendencia a “cosificar” a las personas es lo más predominante y evidente. Pero según el doctor Robert Hare, investigador en psicología criminal, algunas de las características que exhiben este tipo de personas son las siguientes:

  • Gran capacidad verbal y encanto superficial
  • Autoestima exagerada, llegando al narcisismo
  • Constante necesidad de obtener estímulos y tendencia a aburrirse fácilmente.
  • Carencia de culpa y remordimientos
  • Afectividad frívola
  • Estilo de vida parasitario 
  • Problemas de control de impulsos y sobre la conducta
  • Incapacidad patológica de hacerse responsable de sus actos
  • Tendencias de agresividad y delincuencia desde edad temprana.

¿Qué los hace ser así? En la mente de un criminal

Hay muchas teorías que intentan describir los motivos por los cuales una persona puede tener los anteriores rasgos. Sin embargo, muchos expertos están de acuerdo que es una combinación de una condición innata, que hasta puede ser heredada, con una gran cantidad de factores sociales predisponentes. Aun así, no hay una verdad exacta que nos indique el por qué este porcentaje de la población es como es.

Es claro que muchos factores genéticos tendrían que ver, así como los sociales y ambientales. Muchos sujetos que han sido valorados por la sociedad como psicópatas tienen un patrón interesante en sus desarrollos. En la mayoría pueden verse antecedentes de maltrato en sus infancias, padres alcohólicos, con trastornos de personalidad, o en sí, ámbitos sociales totalmente disruptivos.

Y también es cierto que muchas de estas personas han manifestado en sus infancias ciertas características. Por ello se consideran indicadores tempranos el maltrato animal y la piromanía en niños. Igualmente, también se ha relacionado el trastorno de déficit de atención e hiperactividad no diagnosticado y mal gestionado en individuos con tendencias antisociales o psicopáticas. No obstante, tal vez los estudios cerebrales nos den una respuesta más clara.

Estructura cerebral de un delincuente

La neurociencia actual ha reconocido la relación entre el comportamiento criminal y algunas lesiones o características especiales en ciertas estructuras cerebrales. De esta manera, la más destacada en individuos con rasgos psicopáticos son las lesiones o deterioro en el lóbulo frontal. Lesiones que se relacionan con una disminución de la intuición y del control de los impulsos.

Otras zona que se cree afectada en los cerebros de los psicópatas es la corteza frontopolar, la cual es asociada con la capacidad de autoevaluación y funciones cognitivas superiores. Al igual diferencias con respecto de los cerebros “sanos” en cuanto a la corteza orbitofrontal y la corteza prefrontal ventromedial, relacionadas con la capacidad de procesar la culpa y la toma de decisiones. Y por último, alteraciones en la corteza prefrontal media dorsal y el sistema neural especular, relacionadas con el proceso de empatía.

Pero no son los únicos resultados que se han encontrado. También se ha encontrado que los psicópatas tienen conexiones defectuosas en las partes que regulan las emociones. La amígdala sería una de esas partes que se presenta alterada, que se ha encontrado mucho más pequeña que el promedio en individuos psicopáticos. Y que a su vez se relaciona con las señales de peligro y el miedo.

En otras palabras, no asimilan el miedo de una manera intrínseca como la persona común. Pueden sentir miedo de manera inmediata y de forma visceral, pero esa facultad de temer por las consecuencias de sus actos es casi inexistente. Por lo tanto, al herir a una persona o quebrantar la ley, no pensarán en las consecuencias. O en las autoridades y normas sociales que están para regular el comportamiento de todas las personas.

En resumen, la moralidad está subdesarrollada en un individuo psicópata, porque no puede ver las consecuencias a largo plazo.

¿Los psicópatas tienen sentimientos?

Es una pregunta que se hace todo el mundo. Si no sienten empatía o remordimiento por sus actos ¿Cómo pueden tener sentimientos con alguien más? Y la verdad es que las relaciones de los psicópatas con los demás son bastante narcisistas, utilitaristas y hasta simbióticas. Por lo que es común creer que ellos son ignorantes sobre el daño que están causando o que no comprenden las normas de la sociedad.

Pero eso es una total mentira, si comprenden las normas y si entienden el daño que están causando al otro. Y en algún punto pueden empatizar con esa otra persona, claro si tienen una motivación oculta para conseguir algo de ella. Pero sentir lo que conocemos como amor incondicional es casi imposible para esta pequeña población del mundo.

El amor es una emoción intrínseca, y las personas con rasgos psicopáticos son más viscerales. Responden a sus impulsos más primitivos, los impulsos de muerte, destrucción y hasta a sus necesidades hedónicas. Tienen la misma capacidad de entender al otro y ponerse en sus zapatos como cualquier otro ser humano, pero no lo harán si no les conlleva a un beneficio. Saben la diferencia entre el bien y el mal, sólo cuando es conveniente.

¿Hay tratamiento para la psicopatía?

Muchas personas opinan que aquellos con estos rasgos y que han causado un daño a la sociedad solo deberían tener un destino; la prisión. Mientras tanto, los investigadores criminales siguen en la búsqueda de una especie de “rehabilitación” para esta clase de personas. No es fácil, en sí, los desórdenes de la personalidad no tienen cura ni un tratamiento en específico, sino que se le presentan estrategias y métodos al paciente para evitar que el trastorno afecte su vida de manera negativa.

Sin embargo, las personas psicopáticas no suelen sentir que su forma de ser esté afectando de manera de negativa a sus vidas. Entonces el “tratamiento” sería dirigido a que estas personas lleven una vida lo más alejada posible de causar daño a otros. Una primicia con la cual muchos expertos han adoptado el término de “psicópata adaptado”, lo cual, por ahora, solo parece un proyecto en papeles.

No obstante, si hablamos de abordaje, lo más factible es la detección temprana de todos estos rasgos, principalmente en la infancia. Para llevar un tratamiento basado en estrategias de crianza, contingencias de conductas disruptivas y control de los impulsos en niños que presenten estos rasgos.

Referencias