La ira: Recomendaciones para su control

La ira es una de las emociones primarias que tenemos todos los seres humanos, es importante aprender herramientas para controlarla.
control de la ira

Al hablar de las emociones, el control de la ira es un tema que siempre esta en el tapete. El enojo o ira, al igual que las demás emociones primarias, tiene su función, y es requerida en situaciones específicas. El problema yace cuando nos doblegamos ante los efectos contraproducentes de estas emociones. 

¿Por qué perdemos el control?

Antes que nada, se debe saber que esta emoción puede surgir debido a ciertos sucesos que vienen a ser desagradables. Siendo el organismo el que interpreta estos estímulos como amenazantes, y es cuando perdemos el control de la ira.

Tomando en cuenta que no podamos controlar cuándo, o en qué momento vamos a sentir ira, si podemos manejar el cómo reaccionar ante ella. A continuación, se presentan algunos factores que hacen que la ira aparezca.

Factores que dificultan el control de la ira

La frustración esta a la orden del día para cualquier persona, ninguno de nosotros escapa a un momento que pueda descolocar nuestras emociones. Por ello es importante conocer que factores pueden ser esos detonantes para la ira y que hacen más imposible su control.

En primer lugar, pareciera como si algunas personas tuvieran más predisposición a frustrarse por cualquier detalle no previsto que ocurra en sus vidas. Esto también es una demostración de la carencia de estrategias de afrontamiento adaptativas que manejan en sus vidas. Sin embargo, hasta cierto punto se puede entender perfectamente.  El hecho de ver que nuestras expectativas no se cumplan genera una sensación de frustración, que eventualmente puede desencadenar la ira.

De esta manera, la percepción subjetiva de los eventos es muy importante. Puesto que, si bien hay algunos eventos que pueden detonar estos sentimientos en cualquiera, el cómo los percibimos es bastante personal, tomando en cuenta que no a todas las personas le desagradan las mismas cosas. Por ejemplo, algunas personas son más tolerantes a ciertos chistes que pueden ser el desencadenante de la ira para otras. 

Otro factor que puede ser frustrante está relacionada con una moral bien establecida.  Es decir, cuando presenciamos una injusticia, es normal que presentemos estados iracundos. El problema no son los propios valores, sino el hecho de pensar que el resto de las personas también los tienen. Por otro lado, así como hay diferentes factores que impulsan la aparición de la ira, no todas las personas expresan su ira de la misma manera.

Tipos de ira

Las emociones primarias tienen varios derivados, veamos las diferentes formas en que se puede presentar la ira en nuestras vidas.

1. Ira interna

Esta se caracteriza por no ser exteriorizada de forma adecuada, cuando el sujeto no es capaz de expresar sus sentimientos de ninguna forma, todos son reprimidos y terminan por generar una ira interna bastante intensa. Eventualmente esos sentimientos no expresados saldrán al exterior de peores formas.

2. Ira espontánea

Es el tipo de ira que suele ser expresada de forma rápida, sin pensar de demasiado en las consecuencias de las acciones. Es característica de sujetos con escasa tolerancia a la frustración.

3. Ira por necesidades

Surge cuando existen problemas significativos para satisfacer algún tipo de necesidades, como; alimentación, seguridad, higiene, entre otras. También podría ocurrir que algunas personas tengan necesidades particulares que no puedan satisfacer, como; objetos materiales, relaciones personales, trabajo, entre tantas. 

Estrategias para mantener el control

Ahora veamos un listado con algunas recomendaciones practicas, pero que terminan siendo bastante efectivas para el control de la ira y la agresión.

1. Identificar lo que disgusta

Es esencial el saber lo que estamos sintiendo en un momento determinado. Haciendo contacto con la  emoción y reconociendo que es exactamente lo que nos molesta, de tal forma que cuando esta misma es identificada se pueda expresar de forma gestionada. Si logramos identificar aquello que nos causa molestia, sera más fácil que lo entendamos y lo afrontemos adaptativamente.

2. No reprimir la ira

Lo ideal es buscar mecanismos de desahogo, esto es algo que cada persona puede alcanzar de una manera muy intima. A algunos les funciona escribir un diario, a otros encontrar una buen amigo para desahogarse a menudo, asistir a terapia también resulta una forma de desahogo que además brinda herramientas personalizadas.

3. Técnicas de relajación

En Internet se pueden encontrar técnicas de relajación bastante variadas, las cuales podríamos comenzar a probar. Una buena alternativa es la relajación progresiva de Jakobson, la cual se basa en tensar y relajar grupos musculares específicos mientras se hace una respiración consciente.

4. Descanso adecuado

Tener un sueño reparador es recomendable para la buena salud, en términos generales. Cuando dormimos bien por la noche obtenemos mejor oxigenación del cerebro, lo cual nos permite tener un mejor funcionamiento de todas las estructuras, incluidas las que regulan las emociones.

5. Habilidades de resolución de conflictos

Caca persona tiene maneras diferentes de afrontar los conflictos en la vida, sin embargo, estas formas a veces pueden resultar contraproducentes. Es buena idea enfocarse en la resolución de los conflictos como forma de afrontar los problemas, esto quiere decir abocarse a la solución de manera efectiva y frontal, evitando quedar anclados en el problema.

6. Asistir a terapia

Asistir a terapia no solamente ayuda a manejar la ira desde las herramientas que el profesional de la salud mental brinda, sino que también procura una introspección en las personas. Lo cual ayuda a comprender mejor algunos aspectos, que anteriormente al proceso terapéutico permanecían inconscientes.

Referencias

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