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Mitos comunes sobre los psicofármacos

Hoy en día, siguen existiendo estigmas y falta de empatía con respecto a la medicación psiquiátrica. Así que desmintamos los mitos mas comunes sobre el uso de los psicofármacos.
Mitos comunes sobre los psicofármacos
La buenos hábitos, la correcta medicación y terapia es la combinación perfecta en el tratamiento de trastornos mentales. Foto de rawpixel.

A pesar de que la medicina psiquiátrica tiene casi un siglo de uso y ha demostrado tener efectos positivos en el tratamiento de trastornos mentales, todavía es claro que existe un rechazo social y estigma ante el uso de estos fármacos. Esta aversión es usualmente producto de los miedos, la falta de información y los prejuicios culturales. Así que a continuación, veremos algunos mitos comunes sobre los psicofármacos. 

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Mitos comunes sobre los psicofármacos 

Se consideran como psicofármacos a una amplia gama de medicamentos, cuyo principal sitio de acción es el Sistema Nervioso Central, o bien, el encéfalo. A su vez, estos pueden ser administrados de manera oral, intramuscular, entre otros, pero siempre con la finalidad de que actúen sobre a un nivel neuronal y mejoren ciertos síntomas. Sin embargo, como cualquier otro tipo de medicación, no solamente actúan en donde “deberían”.

Es común que los psicofármacos también se distribuyan a otras partes del organismo, causando efectos en otras áreas del cuerpo. Por consiguiente, esta es una de las razones por las cuales los prejuicios sobre los medicamentos psiquiátricos siguen vigentes. Pero a continuación, verás 10 mitos comunes sobre los psicofármacos que se relacionan con el miedo y la falta de información en la población general.

1. “Los psicofármacos son para los locos”

Este es el mito más común de todos, y el primer prejuicio al cual los pacientes psiquiátricos tienen que abstenerse. Y es que este pensamiento se basa meramente en la desaprobación social que algunas personas tienen con respecto a tomar psicofármacos. En otras palabras, no es inusual encontrar personas que consideran humillante ir al psiquiatra, a terapia o tomar medicación.

Este tipo de pensamientos es peligroso, puesto que implica una profunda ignorancia con respecto a la salud mental, y conlleva a un fuerte estigma hacia las personas con padecimientos mentales. Puesto que, en realidad, cualquier ser humano está propenso a padecer alguna afección mental en su vida. El cerebro, como cualquier otro órgano del cuerpo, puede enfermarse en algún momento y requerir tratamiento.

Por lo tanto, no, los psicofármacos no son para los “locos”, son para personas que sufren una enfermedad real y que necesitan de estos medicamentos para mejorar su calidad de vida.

2. “Te harás adicto con el tiempo”

Otra idea popular es que los psicofármacos crean adicción. La verdad es que muchos de estos medicamentos tienen un nulo potencial adictivo, por lo que en muchos países incluso se venden sin receta. En realidad, existen otros medicamentos de uso más común que si tienen un amplio potencial adictivo, como los fármacos para el dolor. Así que incluso un analgésico es mucho más adictivo que un antidepresivo.

Tal vez esta idea nace a partir del uso de estupefacientes o medicamentos para dormir, que deben ser recetados con extrema cautela para controlar la dependencia al fármaco. No obstante, el no generar dependencia está sujeto enteramente a un buen control médico. Por lo que la “adicción” en este caso la genera la automedicación, y esta es una falta muy grande en lo que respecta a tratamientos médicos.

Igualmente, otro de los mitos comunes sobre los psicofármacos relacionados con esta idea, es que esta clase de medicación es para toda la vida. Cuando, por lo general, los tratamientos psiquiátricos son limitados con el tiempo y deben ajustarse. Así que muy rara vez se recetan para toda la vida.

3. “Los psicofármacos hacen más mal que bien”

Muchos creen que la medicina psiquiátrica es “muy fuerte”, también un prejuicio que nace con el uso de los antipsicóticos y los estupefacientes. Este tipo de pensamientos podrían deberse con la idea popular que se tiene con los pacientes con enfermedades mentales. Una imagen de una persona moribunda, totalmente ida de la realidad, dependiente a los fármacos y a las personas que los rodean.

La medicación psiquiátrica ayuda a mas personas de lo que se considera en la cultura popular. Foto de rawpixel.com

Pero no ven la otra realidad, a los pacientes con depresión mayor que vuelven a tener energía para hacer sus actividades. A las personas con ansiedad que se sienten mejor cuando salen a la calle, o a los pacientes con algún tipo de psicosis que han disminuido sus alucinaciones. Todas estas son las ventajas de los psicofármacos bien recetados y controlados por un especialista. Por algo se considera una de las medicinas más seguras y eficientes, en comparación a otras más comunes como la medicina del dolor.

4. “Soy muy joven para tomar psicofármacos”

Nadie es lo suficientemente joven para no enfermarse, y los trastornos mentales no son exclusivos de la gente mayor. Todos pueden sufrir un episodio de depresión mayor en cualquier momento de sus vidas, o un brote psicótico incluso. Lo único que puede variar es la dosis de medicamento en algunos casos, pero eso siempre es algo que queda bajo la evaluación del especialista.

5. “No necesito medicación, solo terapia”

La terapia es indispensable en los pacientes psiquiátricos, nadie en la comunidad de la salud mental duda de ello. Hay factores cognitivos, emocionales y sociales que sólo pueden abordarse en psicoterapia. Pero no hay que olvidar el factor biológico del asunto, y echar a un lado la medicina.  En este caso, hay que des-estigmatizar las remisiones a psiquiatría, puesto que esto no significa un atraso en el tratamiento. Sino una posibilidad de mejorar.

6. “No soy débil, no necesito medicación”

Entre los mitos comunes sobre los psicofármacos, está la percepción de que los pacientes psiquiátricos son débiles. No es nada más que un discurso basado en la ignorancia y en la falta de empatía. Puesto que la fortaleza no se mide en la capacidad de soportar dificultades psicológicas, sino en la voluntad y la capacidad de querer resolver el problema, mediante un tratamiento terapéutico.

7. “He decidido dejar la medicación por mi bien”

Este es un error que muchos pacientes cometen cuando perciben los primeros efectos secundarios de su medicación. En realidad, no existe ningún tipo de medicación que esté libre de efectos secundarios, pero si existen los fármacos razonablemente seguros. Tal vez en el caso de los psicofármacos, los efectos secundarios parezcan más escandalosos.

La verdad es que dejar la medicación por cuenta propia es mucho peor que los efectos secundarios. En el caso de los antidepresivos y los antipsicóticos, el paciente puede sufrir de un pico súbito de síntomas, y perder gran parte del avance de su tratamiento. Así que si se sufren de efectos secundarios por la medicación, lo mejor es consultar con el especialista.

8. “A un familiar le hizo bien, así que a mí también”

Ya ha quedado claro que la automedicación es un error fatal. El tratamiento psiquiátrico, como todo tratamiento médico, debe ser ajustado por un especialista en relación a los síntomas de la persona. Por ende, el hecho de que el familiar de un paciente tenga trastornos del sueño y le haya resultado cierto tratamiento, no significa que al paciente le suceda lo mismo.

Es importante que los psicofármacos, como cualquier medicación, sean recetados y controlados por un especialista. Foto de pch.vector.

Además, esta clase de ingesta no regulada de medicamentos es lo que precisamente produce dependencia y efectos secundarios graves.

9. “Me he automedicado durante años, y no me ha pasado nada malo”

Este es un fenómeno extendido, sobre todo con los famosos medicamentos para dormir. A menudo los pacientes toman psicofármacos (principalmente ansiolíticos o estupefacientes) desde hace mucho tiempo, sin ningún tipo de control médico. Por lo tanto, no toman las dosis adecuadas, o toman innecesariamente una medicación que no es para ellos. Y cuando no la consumen un día, aparecen los síntomas del síndrome de abstinencia. Es decir, una verdadera adicción.

Por lo que recalcamos la importancia de un buen control médico y el no auto medicarse, una vez más.

10. “Con la medicación tengo suficiente, no necesito terapia”

Si bien es asociado que los trastornos mentales derivan de algún déficit biológico, también hay componentes sociales, cognitivos, conductuales y emocionales que la medicación no puede controlar. De esta forma, los mejores resultados y recuperación más óptima son obtenidos mediante la combinación de los psicofármacos y la psicoterapia. En especial, la unión de la medicina con la terapia cognitivo-conductual parece ser la más eficiente en estos casos. 

Referencias