Edad mental y edad cronologica: ¿qué son?

La edad mental y la edad cronologica son términos que generan confusión en algunas personas, aprende a identificarlos por separado para no confundirlos.
Edad mental y cronologica

Edad mental y cronologica

La edad mental y edad cronologica no necesariamente van a la par

Seguramente has escuchado sobre edad mental y cronologica. Quizás suene un poco confuso, por eso te traemos este artículo donde te explicaremos qué son ambos conceptos propios de la psicología y la medicina. Además también veremos cuales son sus implicaciones en el comportamiento de los individuos, y los procedimientos seguidos para determinar la edad en estas dos áreas.

¿Qué son la edad mental y edad cronológica?

Veamos ahora por separado estos conceptos antes de profundizar un poco más en cuanto a sus diferencias y la manera en la cual pueden establecerse en las personas. Cuando hablamos de las diferencias entre edad mental y edad cronologica, es necesario separar las cosas.

1. La edad cronológica

Esta edad determina cuánto tiempo ha pasado desde tu nacimiento hasta el momento presente. En el caso de los recién nacidos la contamos en semanas, después meses, y a los 24 meses, comienza el conteo anual. Esta es la edad que todos conocemos y que generalmente usamos. Es la edad que marca indicadores como la escolaridad, la mayoría de edad, la que marcamos en cuestionarios y celebramos anualmente. Pero la confusión se genera cuando agregamos la edad mental a la ecuación y es que ¿Qué es la edad mental?

2. La edad mental

Mide el grado de alcance que tienen las habilidades cognitivas de la persona, es decir, hasta donde llega su capacidad mental. En la mayoría de las personas neurotípicas (personas con un desarrollo neurológico típico, sin afecciones) la edad cronológica y la edad mental son iguales; esto quiere decir que sus capacidades cognitivas van acorde a su edad cronológica. Por el contrario, cuando una persona presenta compromiso cognitivo, su edad mental será distinta  de su edad cronológica.

Muchas veces se puede hablar de años de diferencia, por ejemplo «su edad mental es tres años menor que su edad cronológica». O, se puede identificar en relación con la edad cronológica neurotípica, «su edad mental es la de un niño de 8 años».

¿Cómo diferenciarlas?

Son diversas las diferencias entre ambos conceptos, te nombramos algunas. En primer lugar, miden cosas distintas; uno mide el tiempo que ha pasado desde el nacimiento (edad cronologica) y el otro busca identificar las capacidades mentales (edad mental). La edad mental es una medida que se usa para determinar situaciones como la guarda y custodia, y el grado de responsabilidad que se le puede imponer a una persona. Además de establecer sus posibilidades de tratamiento, escolarización y trabajo.

A diferencia de la edad cronológica, la edad mental muchas veces no tiene un desarrollo lineal. Mientras que la primera (cronologica) avanza cada milésima de segunda que estamos con vida, la segunda (mental) puede ser estática. Existen ciertos casos en los cuales la persona no avanzará en su desarrollo cognitivo. Cabe destacar que no todas las personas con trastornos del neurodesarrollo tienen una edad mental distinta a la edad cronológica.

Sus indicadores son distintos, generalmente podemos definir la edad cronológica de una persona por su aspecto físico. Con la edad mental es un poco más complicado, se necesita una evaluación rigurosa para determinarla (aplicación de test). Además de esto, se utiliza como indicador de las funciones mentales de los individuos, mientras que la edad cronológica como indicador de las funciones físicas.

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Edad Mental

No siempre lo aparente es lo que parece en relación a la edad de las personas

Si queremos entender un poco más este proceso es necesario saber algunas cosas básicas, lo primero es que para lograr contrastar la edad mental de una persona se usan baremos basados en el desarrollo neurotípico. Para crear estos baremos se utilizan estudios sobre las capacidades mentales acordes a cada edad. ¿Qué sabe hacer un niño de dos, cuatro, seis u ocho años? Para responder esas preguntas, se toma una muestra muy grande de niños y se les aplican distintas pruebas, con los resultados se hace una media, y finalmente se establece que es lo que puede hacer un niño de seis años en promedio.

Del proceso que acabamos de describir se generan los baremos generales. Ahora, cuando un niño o un adulto presenta dificultades en distintas áreas de su desarrollo neurológico, es trabajo del psicólogo y del neurólogo aplicar las pruebas pertinentes. Dichas pruebas pueden ser médicas o psicotecnias. Con estos instrumentos de medición se hará una evaluación general del individuo, revisando aspectos como el historial de vida, funciones cognitivas, resonancias magnéticas, entre otros.

Detección temprana

Cuando se obtienen los resultados de las distintas pruebas se procede a analizarlos, contrastar posibles diagnósticos o descartar alguna comorbilidad. Una vez que se ha considerado todo lo anterior, se procede a establecer la edad mental y realizar un diagnóstico. En la mayoría de los casos se hace más sencillo determinar la edad mental cuando hay un compromiso en el desarrollo neurológico.

En dichos casos usualmente la maestra o el maestro del niño observa la dificultad para realizar las tareas asignadas, y da la voz de alerta a los padres. Cabe destacar que, a pesar de las diferencias entre la edades mental y cronológica, el niño o adulto puede seguir avanzando; con la adaptación curricular adecuada y el estimulo correcto, se pueden desarrollar aptitudes u oficios que fomenten la independencia. Así, la edad mental resulta un indicador de que el estudiante tiene necesidades educativas especiales, y no una sentencia de atraso.

Trastornos asociados a la edad mental

Como ya se ha descrito, la edad mental se obtiene mediante la aplicación de distintas pruebas. En muchos casos el compromiso cognitivo viene como resultado de un trastorno del neurodesarrollo o síndrome. De estos, la mayoría son diagnosticados antes de los 18 años, y en adultos un atraso en la edad cognitiva puede ser el resultado de traumatismos severos o enfermedades que ataquen el cerebro. vamos a revisar cuales los trastornos o síndromes más conocidos y que están asociados a una disminución de la edad mental.

1. Síndrome de Down

Uno de los más conocidos, el síndrome de Down afecta a un estimado de 6 millones de personas a nivel mundial. Su característica más prominente es el compromiso cognitivo, en el cual existe una diferencia considerable entre la edad mental y la edad cronológica. Sin embargo, dependiendo del diagnóstico, con el tratamiento y la estimulación adecuada, estas personas pueden llegar a tener un nivel de independencia elevado. Muchos llegan a conseguir trabajo y formar sus propias familias.

2. Discapacidad intelectual

La discapacidad intelectual es un trastorno cuya característica principal es la dificultad en el desarrollo de las habilidades cognitivas. Para diagnosticarla se hace uso de las escalas de coeficiente intelectual (CI), considerando como discapacidad intelectual aquellos puntajes menores a 70 (la media mundial se encuentra entre los 90 y 100 puntos). A pesar de que el 80% de las personas con discapacidad cognitiva presenta diferencias significativas entre la edad mental y la edad cronológica, pueden alcanzar niveles de vida satisfactorios, con independencia en muchas áreas.

Controversia con el diagnóstico de la edad mental

Existen otros síndromes y trastornos asociados con discordancias entre la edad mental y la edad cronológica. En muchos casos, las pruebas antiguas, rígidas y estandarizadas no toman en consideración las situaciones personales o contextuales. Así, individuos con el Trastorno del Espectro Autista (TEA), por ejemplo, se diagnostican erróneamente con una edad mental muy por debajo de su edad cronológica.

Estas situaciones suceden porque muchas de las pruebas autorizadas de CI tienen un alto componente verbal y ponen un grado de estrés innecesario en los niños. Las pruebas pueden ser amenazantes y los niños se pueden ver incapacitados por el miedo. Esto genera que algunos sujetos no lleguen a realizar las tareas necesarias para tener un resultado confiable.

Además, si sólo se evalúan componentes verbales, por ejemplo, se obtendrán resultados muy por debajo de la media para niños con dificultades en la comunicación verbal. Es responsabilidad del profesional tomar todos estos factores en consideración y realizar pruebas que se adapten a las habilidades del examinado. Por ejemplo, sustituir las escalas verbales con pruebas no verbales de razonamiento lógico, obteniendo así un resultado más confiable.

 

Referencias:

 

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