La soledad: Como superar este sentimiento

La sensación de soledad es una epidemia silenciosa, pero puedes hacer algo para contrarrestar estos sentimientos.
soledad

Nuestra época está marcada por una visión individualista de la sociedad. Pese a que hoy en día estamos cada vez más conectados por la tecnología, pareciera mucho más común el sentimiento de soledad como una aflicción crónica.

¿Por qué nos sentimos solos?

Es claro que estar solo y sentirse solo son dos cosas totalmente diferentes. Podemos ser felices estando sin ningún tipo de compañía, pero el sentimiento de la soledad puede acompañarnos incluso cuando estamos rodeados de personas. Y es que, como cualquier otro sentimiento, se trata de una experiencia totalmente subjetiva.

Por otro lado, la verdad es que la soledad también corresponde a parte de nuestra biología. Algunos investigadores la han catalogado como el equivalente social al dolor físico, el hambre o la sed. Puesto que el dolor que produce puede ser traducido como precisamente la sed a la conexión social. Nuestros pensamientos se condicionan a nuestras emociones a manera de alarma para que salgamos a buscar contacto social. Pero por alguna razón, no lo hacemos. 

Al fin y al cabo, somos seres sociales por alguna razón, y esta es que estar en grupos grandes de personas mantienen nuestra supervivencia en un mundo que fue bastante adverso en la antigüedad. Claro, hoy en día no es así, podemos fácilmente sobrevivir por nuestras cuentas y todo lo tenemos prácticamente a la mano. Pero, a veces, todo menos… una buena compañía.

¿Qué ha pasado con nosotros que abandonamos la tendencia de estar juntos?

Factores sociales y la soledad

Las redes sociales, los discursos políticos, las condiciones de trabajo y el mundo del entretenimiento nos han dado esta imagen idealizada de que no necesitamos a nadie, de que somos suficiente, y que podemos hacerlo todo solos o solas.

También han afectado la manera en la que vemos las relaciones, incluso la manera en la que tratamos las cosas. Al vivir en un mundo orientado al consumo y a lo perecedero, nos acostumbramos a desechar y evitar las ataduras de todo tipo.

Si bien estas nociones no son del todo nocivas, ya que los sentimientos de autovalía e independencia son importantes para evitar relaciones de dependencia y abuso, e incluso nos preparan para imprevistos. Pero, también pueden resultar bastante negativas, puesto que nos inhiben de poner esfuerzo y confianza en otras personas.

Una consecuencia de la falta de conexión

En la época de relaciones pasajeras, basadas en la sexualidad y el sentido de que el otro es indispensable, es normal que la soledad te rodee. Muchas parejas que deciden separarse después de muchos años sienten que no conocían al otro, sino de manera superficial.

El miedo a que nos hieran, o a herir al otro, hace que nuestro acercamiento a las relaciones con los demás sea desde la desconfianza y la distancia. Este punto lo podemos resumir un poco con el dilema del erizo.

El dilema del erizo es una historia en la cual un erizo que tiene frío (necesidad de contacto humano), tiene un dilema, ya que si se acerca mucho a los otros erizos se hacen daño con sus espinas (miedo a ser herido), pero si no lo hace puede morir congelado (miedo al abandono).

Por eso la soledad sigue presente estando en una fiesta, o durmiendo junto a tu pareja, porque son relaciones donde no hay espacio para la vulnerabilidad o la confianza. El temor a la dependencia no nos permite entablar lazos significativos que nos brinden apoyo y confort emocional.

La epidemia de la soledad 

Vivek Murthy, un cirujano general, señaló que la sociedad americana se encuentra enfrentando “una epidemia de soledad“.  Pero podríamos decir que también se trata de una epidemia mundial. Los japoneses acostumbrar denominar “hikikomori” a las personas que deciden encerrarse en sus habitaciones por mucho tiempo, sin ningún contacto con el mundo exterior. 

Algunos casos este tipo de aislamiento tiene su origen en la presión social, o en trastornos mentales derivados de la ansiedad y la timidez, en nuestra época; los videojuegos, las redes sociales, y los aparatos móviles, facilitan el aislamiento; voluntario o no.

La sobrecarga de información que vemos a menudo, los horarios de trabajo, y los hobbies, abarcan la mayor parte del tiempo que usamos. Cada vez aumentan más las horas que pasamos frente a pantallas, y esto se puede traducirse en tiempo de calidad perdido.

La sociedad premia nuestra vida virtual, con likes, e interacción online como incentivos para pasar más tiempo conectados. En términos generales,  no es del todo malo, puedes tener presencia online y no descuidar tus relaciones en el mundo físico. Pero a veces se sale de las manos, y no solo nos pasa a nosotros sino a nuestros allegados.

Por ejemplo, cuando vamos a una reunión con amigos y las conversaciones duran poco, entre las fotos y los vídeos que hacemos, responder los mensajes, subir las dichosas fotos a las redes; este tipo de situaciones puede intensificar el sentimiento de soledad, ya que no nos sentimos parte de nada, fuera de nuestro mundo en línea.

Aquellas herramientas que deberían ayudarnos a conectar con las personas, en algunos casos, nos separan de ellas.

Cómo evitar el aislamiento y la soledad

El no ser involucrado socialmente en algún momento duele. Pero este dolor es necesario para que salgamos y recobremos nuestra conexión con las personas. El problema es que nuestros propios comportamientos y pensamientos nos alejan de nuestras propias habilidades sociales.

Sin embargo, no es nada que no se pueda arreglar, todo es cuestión de que nos entrenemos para que volvamos a tener contacto con los demás una vez más. Sabemos que puede ser difícil al principio, tus pensamientos pueden estar jugando en tu contra. Pero no es más que el malestar de la soledad hablando por sí solo. Paso a paso podrás luchar con esta sensación.

Lo primero que debes hacer es reconectar con esas personas cercanas a ti. Tu familia, tus amigos, vecinos, todos aquellos que por alguna razón dejaste de contactar. Haz de esas relaciones más significativas expresándote sobre como te sientes. No te avergüences de ello, no está mal sentirse así.

Por otro lado, si bien internet es bastante útil para conocer personas nuevas, puedes intentar afianzar esas relaciones virtuales con encuentros presenciales. O en caso de que no puedan verse, las videollamadas son una excelente opción. Porque al final todo se trata de volver a esas amistades más representativas en tu vida.

De esta forma, generar un grupo de soporte es lo que lograrás con todos estos esfuerzos, con la finalidad de romper con ese ciclo de estar triste porque te sientes solo, y estar solo porque tu tristeza evita que interactues con otras personas.

Asiste a terapia

Los terapeutas están allí para escuchar activamente lo que dices, y ofrecer orientación. Si has identificado un sentimiento de soledad muy profundo, o te gustaría orientación personalizada, visitar a un terapeuta siempre puede ser una buena opción. Ya que es el profesional capacitado para manejar esas situaciones.

Sí se te ha pasado por la mente la idea de iniciar un proceso terapéutico, nuestros expertos podrían darte el asesoramiento necesario para hacerlo. Simplemente debes ponerte en contacto y plantear tus dudas al respecto, gustosamente estaremos respondiendo a todas ellas.

 

Referencias bibliográficas:

  • Larson, R.; Csikszentmihalyi, M.; Graef, R. (1982). “Time alone in daily experience: Loneliness or renewal?”. In Peplau, Letitia Anne; Perlman, Daniel. Loneliness: A sourcebook of current theory, research and therapy. New York: John Wiley and Sons. pp. 41–53.
  • McPherson, M.; Smith-Lovin, L.; Brashears, M. E. (2006). “Social Isolation in America: Changes in Core Discussion Networks over Two Decades”. American Sociological Review. 71 (3): 353–75.
  • Louise C. Hawkley  John T. Cacioppo (2010) Loneliness Matters: A Theoretical and Empirical Review of Consequences and Mechanisms.